Historia

Fundada el 3 de noviembre 1853 por el catedrático de la Universidad de Valencia D. Vicente Fillol Soriano, quien, inspirado por la veneración que profesaba a la patrona de Valencia, constituyó Gran Asociación en la Sacristía de la Real Capilla de la Virgen “amparada bajo el manto de Nuestra Señora de los Desamparados”.

Busto de D. Vicente Fillol Soriano. Colegio Gran Asociación. Archivo GAB

Fueron sus fines iniciales “extinguir el oficio de mendigo, dar educación a la tierna infancia y fomentar la beneficencia pública y domiciliaria”. Para su constitución, se tuvo muy en cuenta la nueva orientación que se daba a la Beneficencia con el matiz de asistencia domiciliaria, e inició un proyecto de ayuda a los indigentes, suministrándoles ayudas a domicilio y socorriendo la oculta desgracia de los pobres vergonzantes.

Los inicios de Gran Asociación coinciden con una época especialmente difícil para la vida de la ciudad con un importante crecimiento de la mendicidad y del paro en el sector sedero.

Los fundadores de Gran Asociación eran conscientes del casi nulo desarrollo de la beneficencia domiciliaria en la ciudad, así como de las necesidades asistenciales de la misma en la que barrios enteros presentaban un panorama desolador.

Además del papel que deseaban ejercer en la extinción de la mendicidad, Gran Asociación valoraba su acción positiva en el fortalecimiento de un modelo de familia y en la promoción del patronazgo social, según consta en sus constituciones fundacionales: “La beneficencia domiciliaria tiene la inmensa ventaja de que coopera a conservar la unión de los matrimonios y la de los padres con sus hijos; que éstos continúen bajo la vigilancia de aquellos, y por este medio conservar las relaciones de familia que son el primer bien de la humanidad y el más dulce consuelo en la desgracia”.

Los principales fines de Gran Asociación en el momento de su creación fueron cuatro:

Socorrer a los verdaderos indigentes con la mira puesta en la extinción de la mendicidad; suministrar ayuda a domicilio a los enfermos pobres; socorrer la oculta desgracia de los “pobres vergonzantes” y, particularmente, educar convenientemente a la infancia pobre.

Imagen de Nuestra Sra. de los Desamparados. Puerta de la calle Blanquerías. Colegio Gran Asociación. Arch. GAB

A lo largo del siglo XIX, Gran Asociación presta servicio a afectados por distintas epidemias y catástrofes, entre otras, el paro de la industria sedera con 10.000 familias afectadas, la inundación de 1864, las epidemias de cólera (1865-1885) y fiebre amarilla en 1870, o el incendio de las barracas del Poble Nou de la Mar en 1875.

Gran Asociación jugó su papel en las medidas extraordinarias que las autoridades locales pusieron en marcha en la gran crisis sedera, para atajar la mendicidad y auxiliar a los parados. Los datos disponibles nos permiten afirmar que el número de asistidos llegaron a ser unos 1.100 racionistas de forma diaria.

La figura principal de la Asociación en sus primeros tiempos, fue la del racionista, esto es, el asistido que acudía diariamente a sus locales para recibir la ración alimentaria para él y su familia.

Durante la epidemia de cólera que afectó en 1885 a la ciudad de Valencia y pueblos periféricos fue primordial objetivo de Gran Asociación la atención de las clases más modestas, cada vez más empobrecidas y en mayor número por falta de trabajo, por lo que la Asociación manifestó que consideraba su deber ofrecer al pobre una comida diaria, “como medida de sanidad, higiene y caridad social”. Con rapidez se llevó a efecto un proyecto de “confección de ollas económicas” con objeto de proporcionar a quien lo solicitara un plato de buena y abundante comida, puesto que los partes facultativos y las estadísticas correspondientes a la epidemia colérica mostraban que “una alimentación precaria o defectuosa era abonado terreno para contraer la enfermedad”. En principio, y a modo de ensayo, con las cocinas económicas se prepararon ciento cincuenta raciones diarias, que pronto llegaron a dos mil, lo que constituyó una decisiva ayuda para satisfacer las necesidades que tramitaban las Juntas de Beneficencia y los particulares. Gran Asociación dio ejemplo de mano pródiga y mentalidad acorde a los tiempos en el socorro de los damnificados, organizando el reparto de raciones y estableciendo cocinas de las que se facilitaron comidas a base de carne, tocino, arroz, garbanzos, patatas y pan.

Así, durante el curso de los meses de epidemia, Gran Asociación coadyuvó de forma especial a la salud pública y a la subsistencia de una Valencia atormentada por la enfermedad colérica y la muerte, lo cual fue valorado por el Alcalde de la ciudad, rogando a la Junta de Gran Asociación se encargara de la administración y reparto de las raciones en el Campamento Sanitario que se había levantado en las inmediaciones de la urbe. Desde el 2 de julio hasta el 13 de septiembre de 1885 se repartieron 62.643 raciones y se recaudaron 6.825 pesetas de donativos voluntarios, y otras 14.910,75. de la venta de bonos.

Salón de Racionistas, a finales del siglo XIX. Colegio Gran Asociación. Archivo GAB

Numerosos ejemplos de las personas que se atendían por Gran Asociación se refieren a mujeres dedicadas “a sus labores” y “servicio doméstico”, y algunas otras a trabajos artesanales hoy ya olvidados, dando lugar a una proporción porcentual femenina casi cien veces superior al de los hombres.

Otra importantísima línea de trabajo de Gran Asociación fue la dedicada a dispensar lactancias a la población que auxiliaba. Este tipo de asistencia comenzó unos años después de su fundación, y el funcionamiento general de su actividad era similar al que regía para los racionistas. Así, se financiaba la lactancia durante doce meses mediante el pago de una nodriza, o se aportaba leche enlatada, según casos. En 1879 el período de lactancia asistida se amplió a dieciocho meses. Hasta el año 1899, en que finalizó esta actividad, se atendió a más de 14.000 niños y niñas.

Singular relevancia ha tenido la labor escolar que Gran Asociación viene desarrollado desde sus orígenes. En 1856 la escuela de párvulos comienza a funcionar en la primitiva sede de la Casa de la Penitencia. Solo un año después, los alumnos de las escuelas alcanzaban los doscientos y en 1884 la matrícula ya ascendía a cuatrocientos ochenta y ocho; existía además un asilo de día para la infancia que no alcanzaba la edad escolar y que recogía a ochenta y ocho criaturas. En 1905 el asilo de día reunía ciento diez pupilos y las escuelas a trescientos noventa y ocho niños y niñas, la mayoría párvulos.

Comedor del Colegio Gran Asociación. Hacia 1950. Archivo GAB

A la sede de la Plaza de la Penitencia se suma la compra de una propiedad desamortizada del Convento del Carmen por valor de 90.000 reales, situada en la calle de la Fábrica (hoy calle Padre de Huérfanos). A esta propiedad se incorporó una parte del huerto del Noviciado, donada por Gabriela Forquet Moltó. En la fachada de aquel edificio, sede desde entonces de Gran Asociación, una lápida de mármol muestra una inscripción que refiere elocuentemente algunos hitos de la historia de la benemérita institución: “Gran Asociación de Beneficencia Domiciliaria de Nuestra Señora de los Desamparados fundada en 1853. Asilo Escuela de Párvulos y de Instrucción Primaria. Este edificio se construyó en 1866 a expensas de varios bienhechores y se inauguró con motivo de las fiestas seculares del segundo centenar de su Patrona celebrado en 1867”.  En 1887, se inauguró en la nueva sede el “Salón de Racionistas”, uno de los primeros ejemplos del uso de hierro laminado en la construcción de Valencia.

Tras la Guerra Civil Gran Asociación pasó por muchas y graves dificultades económicas; no obstante, se tramitaron los expedientes relativos a las escuelas para formalizar su puesta en actividad. En 1943 se restableció el reparto de raciones a los pobres y el suministro de lactancias y se adquirió la casa lindante de la calle Padre Huérfanos para construir un solar con jardín para recreo de las niñas.

Gran Asociación pudo seguir su andadura gracias a donativos y legados de particulares, mesas petitorias y rentas fijas mensuales proporcionadas por sociedades como la Sociedad de Caminos del Hierro del Norte, el Círculo Conservador y el Círculo Valenciano.

La riada de octubre de 1957 anegó los locales de Gran Asociación, alcanzando el agua una altura de dos metros.

Desde la década de los años 60 del siglo XX, cumplido su centenario, se abre una nueva etapa de Gran Asociación. En 1974, con D. con José Ferraz Cuadrado, Marqués de Amposta, como presidente se modificó la situación legal de Gran Asociación, que quedó inscrita en el Registro Provincial y Registro Nacional de Asociaciones y se afianzó su patrimonio, facilitando la financiación de su obra social y educativa. En 1999 Gran Asociación es declarada “de utilidad pública” por el Ministerio del Interior.

En 1986, las Hermanas Terciarias de Nuestra Señora del Carmen finalizaron la colaboración con Gran Asociación que iniciaran en 1857 encargándose de la dirección y enseñanza de la escuela de párvulos y la sala de asilo. Desde entonces, la primitiva escuela se constituye en un moderno y prestigioso Colegio de enseñanza concertada, con cerca de quinientos alumnos, continuando su actividad en la sede de Padre Huérfanos, rehabilitada en los años 70, y ampliada posteriormente con nuevos edificios.

Hasta que en tiempos relativamente recientes se organizó la primera seguridad social, fue Gran Asociación el gran paliativo de la total carencia de asistencia a los trabajadores enfermos o lesionados. A finales del siglo XX, Gran Asociación orientó su obra social a la colaboración con otras entidades benéficas: Caritas Diocesana, Centro de Emigrantes de la Orden de Malta, Villa Teresita y Casa Cuna Santa Isabel, Casal de la Pau, Asociación Provida, distintas parroquias de la periferia de la ciudad, etc….

Fotografía Archivo GAB

Hoy día, la acción social de Gran Asociación se centra en la asistencia directa a los más desfavorecidos de nuestra sociedad, atendiendo anualmente a casi trescientas familias, mediante programas de ayuda alimenticia, ayudas puntuales y “Apadrina una Familia”, permitiendo así que personas y familias en grave situación de vulnerabilidad económica y social puedan acceder a recursos que no perciben de la administración ni de otras entidades.

En el año 2010 el Ayuntamiento de València concedió a Gran Asociación la Medalla de Oro de la Ciudad. A este reconocimiento hay que sumar muchos otros como el Premio a la Labor Social concedido por la Junta Municipal de Ciutat Vella y la Cruz de la Orden al Mérito, otorgada por la Orden de Malta, o el Premio “Ilustres” otorgado por la Real Sociedad de Agricultura y Deportes

Hay que subrayar el apoyo concedido a la labor social de esta Institución por miembros de la Casa Real. Cabe destacar las vistas a su sede de la calle Padre Huérfanos de la Reina Isabel II, augusta protectora de la Asociación, en 1857, del Rey Amadeo I de Saboya en 1871, del Rey Alfonso XII en 1875, de la Infanta Isabel Francisca de Borbón en 1919 y de la Reina Victoria Eugenia en 1923. Hoy día S.S.M.M. los Reyes D. Juan Carlos y Dña. Sofía son Presidentes de Honor de Gran Asociación.

Actualmente, Gran Asociación, orgullosa de un pasado que avala su dedicación a las personas más vulnerables de la sociedad valenciana, proyecta su acción social en rigurosos programas destinados a atender las necesidades de las familias, infancia y mayores, proporcionando el sustento más urgente e inmediato y un acompañamiento cercano y personal, con el objetivo final de su integración socio laboral.